¿Desaparecidos de primera y desaparecidos de segunda?

La familia de Alberto Hernández reclama los mismos medios que se utilizaron para localizar a Blanca Fernández Ochoa

Familiares de Alberto Hernández Cortés aseguran que no entienden que para ellos “no se hiciera el mismo esfuerzo ni se utilizaran los mismos recursos” que en el caso de Blanca Fernández Ochoa.

La familia de Alberto Hernández Cortés, que desapareció en Mula (Murcia) hace 13 meses, reclama a las autoridades que se le busque «con los mismos medios que a Blanca Fernández Ochoa«, para quien se han movilizado más de 300 efectivos, además de recursos tecnológicos y aéreos, hasta encontrarla en la sierra de Guadarrama de Madrid después de una docena de días sin tener noticias de ella.

Los allegados de Alberto Hernández Cortés «ahora asisten atónitos ante el interés mediático que ha suscitado la desaparición de Blanca y no entienden que para ellos no se hiciera el mismo esfuerzo ni se utilizaran los mismos recursos» que en la Comunidad de Madrid, aunque no fuera «famoso» ni hubiera ganado «medallas olímpicas».

La desaparición

Alberto salió el 4 de agosto de 2018 sobre las 8 de la tarde desde su casa de campo situada en Casas Nuevas, pedanía de Mula (Murcia) a dar un paseo, portando solo su teléfono móvil. En casa dejó toda su documentación, ropa y objetos personales. Desde entonces no se le volvió a ver.

Tras interponer su familia la denuncia, justo al día siguiente ante la Guardia Civil de Mula, se desplegó un operativo que «nada tiene que ver con el gigantesco despliegue» activado para encontrar a Blanca Fernández Ochoa.

La búsqueda con voluntarios «tan solo duró dos días» y «se suspendió porque las autoridades supusieron que Alberto se había ido a hacer una vida de mendigo» pese a que tenía «en casa 4.000 euros».

La Delegación del Gobierno reactivó la búsqueda dos días más, la cual contó con un número reducido de Guardias Civiles, Forestales, voluntarios de Protección Civil, Unidades Caninas de venteo y una cantidad de voluntarios civiles. Un tiempo después los GEAS miraron algunos embalses y llevaron a cabo un breve rastreo en el pantano de Pliego.

Desde entonces, la familia de Alberto ha continuado en solitario la búsqueda, pensando que pereció en Sierra Espuña, «seguramente debido a un brote psicótico que le hizo desfallecer en algún lugar en plena ola de calor».

Por todo ello, la familia de Alberto reclama «que vuelvan las ayudas, que no se les deje a un lado, igual que al resto de familiares de desaparecidos en España, que no cuentan con apoyos prolongados en el tiempo en la mayoría de los casos».

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